#SinMiedoaSer una campaña por un país libre de violencias, incluyente y seguro para todas las personas. Terminemos con todas las formas de discriminación y violencia. No las generes, no las toleres, no te calles.

Historias

#SinMiedoASer, una campaña que tiene por objetivo difundir mes a mes las historias de mujeres diversas que denuncian las violencias y exigen un espacio seguro.

Áreas de enfoque:

La inofensiva Darinka. Darinka ha aprendido que la amistad se forja en la pelea, que la fuerza no está nunca en disputa con la ternura y que su cuerpo no está hecho para pasar por encima de otras personas sino para acompañarlas en el proceso de crecer y despojarse del miedo.

Láurel, despejando mentes y corazones. Láurel Miranda tiene 32 años. Ha vivido un sinfín de aventuras difíciles de enumerar y le ha costado mucho reconocer y nombrar todas sus identidades… o etiquetas. Mucho más de lo que casi cualquiera podría imaginar.

Las pasiones de Yaz. Yaz, a quien también le dicen Lombriz, tiene 24 años y vive en la Ciudad de México. Todo lo que hace en su vida es movido por la pasión; así fue cuando estudiaba psicología y así es en su trabajo actual.

Tirando barreras. A Ana Karen le gusta levantarse y acostarse en oración y comunión con Dios, dar los buenos días y las bendiciones a quienes le rodean. Agradece cada mañana por un día más de vida y disfruta de un rico café apapachando a su compañero de vida, su esposo. 

Valeria, accionar los sueños. Valeria es una mujer rebelde. Estudió etnología y danza contemporánea. Le encanta viajar, el cine y la danza. “Estoy en constante búsqueda de rutas de escape para crear nuevas maneras de relacionarnos y vivir.”

Una amistad incondicional. Adriana Alanís creyó toda su vida en la amistad. Ese sentimiento afectivo hacia una persona que no es tu familia, en la cual están asociados valores fundamentales como el amor, la lealtad, la solidaridad, el ser incondicional, la sinceridad y el compromiso.

El rojo carmín. Tiene 54 años. Se llama Beatriz Maldonado Cruz. Como muchas mujeres, es capaz de hacer cualquier cosa para proteger a su familia. Tiene dos hijos, una hija, su nuera, dos nietos y a su mamá, a la que llama de cariño “viejita chula”. 

Luchar por lo que se quiere. A pesar de las malas experiencias que ha enfrentado, Nancy se siente orgullosa de todo lo que es y de estar cumpliendo las metas que se trazó cuando salió de su país. Su filosofía es sacar lo mejor de lo vivido y desechar lo malo.

Existiendo, resistiendo y transformando. A Mijane le encanta disfrutar del ir y venir de las olas, la sonrisa de la pequeña Lía Zulaikha, su hija, y gozar de su ternura y cariño.